Cuando una quiere mucho a alguien o, más aún, está enamorada, le duele mucho, lógicamente, pensar en el pasado de la otra persona, de las cosas que vivió con otras.
A mi, como a todas, me pasa. Pero hay algo peor, que es el dolor de pensar en mi propio pasado. No sé si la palabra es arrepentimiento, pero si como algún tipo de "culpa" por no haber estado con el amor de mi vida antes. Por haberle dado, quizá, a algunos más de lo que tenía que darles o solo darles bola.
Igualmente, nunca a nadie le di ni le voy a dar el amor ni las cosas que le doy a mi amor, y eso es lo que me hace feliz.
El pasado, quizá, sirvió para darme cuenta de quién es realmente el amor de mi vida y para valorar más las cosas. Del pasado aprendí; el presente y el futuro los disfruto, y puedo asegurar que soy la persona más feliz del mundo.
Y como siempre digo, cambiaría todo mi pasado por que el amor de mi vida haya sido el primero en todo, igualmente, para mi lo es, porque con él conocí el verdadero amor.
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